EL TIEMPO NO TIENE NADA QUE VER
Cuando son nuevos
salen del huevo
del cascarón
todos los mocosos
toman a los viejos
por boludos
cuando se han transformado
en cabezas blancas
todos los vejetes
creen que los muchachos
son boludos
yo me balanceo entre dos edades
les dirijo a todos un mensaje
la edad no tiene nada que ver
cuando uno es boludo es boludo
aunque sea imberbe o sea caduco
cuando uno es boludo es boludo
basta de pelear entre ustedes
boludos jóvenes viejos boludos
boluditos principiantes
viejos boludos temblequeantes
ustedes boludos debutantes
boludos inocentes
jóvenes boludos
aunque lo nieguen
toman a sus papás
por boludos
ustedes los boludos veteranos
los boludos gastados
viejos boludos
admítanlo
piensan que los más chicos
son boludos
piensen un poco el imparcial mensaje
de uno que se balancea entre dos edades
MIS AMORES DE ANTAÑO
Mi amores de antaño eran la griseta
Margot la lavandera la costurerita
nada de nobleza perdonen lo modesto
me dirán que eran gracias plebeyas
ninfas del arroyo Venus de la plaza
príncipe cada cual tiene las damas de antaño que puede
El corazón de veinte años se posa donde se posa el ojo
la primera pollera que aparece se impone
la más humilde pastora es un bocado de rey
ya que no hubo marquesas conocí la mucama
falto de flor de lis tuve la margarita
Cupido hace sus flechas con cualquier astilla.
uno encontraba la bella pulguienta los domingos
yo te gusto me gustas ya estaba el juego listo
los grandes sentimientos no eran necesarios
yo te gusto me gustas entonces ven conmigo
en un tren suburbano íbamos a Citerea
no había ni siquiera que llevar el corazón
Mimí al principio no tenía buen aspecto
su peletero no conocía el armiño
su vestido no salía del atelier de un Dios
pero cuando por encima del colchón
arrojaba por mí sus modestos adornos
era Psíquis entera que saltaba a la vista
en la segunda cita a veces había alguno
la pequeña amazona había saltado en falso
pero uno no corría a ahorcarse por tan poco
la margarita empezada con Zuzette
terminaba de deshojarla con Lisette
y el amor lo mismo se quedaba contento
me dirán que eran gracias plebeyas
ninfas del arroyo Venus de plaza
pero eran mis amores perdonen lo modesto
Manón Niní Suzón Musette
Margot la lavandera y la costurerita
Príncipe cada cual tiene las damas de antaño que puede
EL OMBLIGO DE LAS MUJERES DE LOS AGENTES DE LA POLICÍA
Ver el ombligo de la mujer de un cana
no es ciertamente un espectáculo
que desde el punto de vista de la estética
pueda elevarnos al pináculo
sin embargo una vez hubo en París
un hombre honesto que se ardía
de ansia de ver el ombligo
de la mujer de un policía.
Me vuelvo viejo se lamentaba
y a lo largo de mi vida
he visto un buen número de ombligos
de todas categorías
de mujeres de enterradores, ombligos
de mujeres de carboneros y de vigías
pero no he visto nunca el ombligo
de la mujer de un policía.
Mi padre ha visto como yo te veo
el ombligo de la mujer de un doctor
mi hermano ha gustado muchas veces
los encantos de la mujer de un inspector
mi hijo ve el ombligo de la amiguita
de un ministro de Economía
y yo no he visto ni siquiera el ombligo
de la mujer de un policía.
Así gemía en público
este hombre honesto y venerable
cuando la legítima de un cana
tendió su ombligo respetable
y le dijo Terminaré
con el suplicio de su vida
le mostraré por fin el ombligo
de la mujer de un policía.
Aleluya gritó el pobre viejo
he aquí el fin de la desgracia
demos gracias al buen Dios
voy a calmar mis ansias
se metió todo enternecido
bajo la pollera de la mujercita
para clavar los ojos en el ombligo
de la mujer del policía.
Pero ya estaba roto
por el efecto de su deseo
y como alcanzaba el objeto
de cincuenta años de anhelo
la muerte, la muerte, la muerte lo agarró
bajo el abdomen de su amiga
Y nunca jamás vio el ombligo
de la mujer de un policía.
Traducción Graciela y Horacio Salas